¿En qué se diferencia «conciencia» de «consciencia»?

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La conciencia es de lo Absoluto y, por tanto, está más allá de los tres gunas (gunatīta), mientras que la consciencia es algo alimentado y limitado por el cuerpo de alimentos.

Cuando se destruye el cuerpo de alimentos, también desaparece la consciencia.
Atención: no muere nadie; el cuerpo, constituido por los cinco elementos, se mezcla con los elementos cuando se encuentra sin vida, y la consciencia, que está sujeta a los tres gunas, se libera de los gunas.

La conciencia es el estado original primitivo, anterior al concepto de espacio-tiempo, y no necesita causa ni apoyo. Simplemente es. No obstante, en el momento en que surge el concepto de consciencia en este estado original de unicidad, surge el sentido de «Yo soy», provocando un estado de dualidad.

La consciencia, en tanto que tiene una forma, es un reflejo de la conciencia sobre la superficie de la materia. No es posible pensar en la consciencia como cosa separada de la conciencia; no puede haber un reflejo del sol sin el sol.

Pero si puede haber conciencia sin consciencia. En el sueño profundo, por ejemplo, no hay consciencia (está en reposo), pero desde luego que si hay conciencia porque, al despertarse, uno es consciente de haber dormido; pero sólo al despertarse.

No olvidemos nunca que sólo la consciencia es nuestra compañera constante, y que la continua atención a nuestro propio flujo de la consciencia nos lleva a la Conciencia: a la existencia básica, a eso-que-es-vida-amor-dicha.

La consciencia misma de ser consciente ya es de suyo un movimiento hacia la Conciencia.

La mente, por su naturaleza misma, es extrovertida, siempre tiende a buscar el origen de las cosas dentro de las cosas mismas. Cuando se dirige hacia su propia fuente interior, es casi como el inicio de una nueva vida.

La Conciencia reemplaza la consciencia. Cesa el «Yo soy», que es un pensamiento en la consciencía. En la conciencia no hay pensamiento.

La conciencia es la fuente de la consciencia. (Nisargadatta Maharaj recomienda como ejercicio espiritual excelente el sentarse en silencio y observar lo que aflora a la superficie de la mente). Lo que llamamos «pensamientos» son como ondas en la superficie del agua.

Los pensamientos conducen siempre a la identificación o a la condena; son fruto de ideas preconcebidas y presentan un obstáculo en el camino que conduce a la verdadera comprensión.

Del mismo modo que el agua está serena cuando no tiene ondas, también está serena la mente cuando está libre de pensamientos, cuando está pasiva y receptiva por completo.

Aparecerán todo tipo de imágenes en el espejo de tu mente, se quedarán allí un rato y desaparecerán después. Observa tranquilamente cómo van y vienen. Debes estar alerta, pero sin sentir atracción ni repulsión.

Es importante no involucrarse. Esta actitud de testigo silencioso tendrá el efecto gradual de expulsar todos los pensamientos inútiles, como a huéspedes indeseados a los que no se hace caso.

Estando así dentro de ti mismo, es decir, en el estado de «Yo soy», contemplando el flujo de la mente sin intervenir ni juzgar, como testigo imparcial, lo desconocido «profundo» se animará a salir a la superficie de la consciencia y liberará sus energías no usadas para permitirte comprender el misterio del origen de la vida.

Fuentes: nodualidad.infoRamesh Balsekar

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