Mindfulness y Cambio Social

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an pasado casi dos meses desde nuestro despertar. Desde mi responsabilidad como chilena, como psicóloga, como profe de mindfulness comparto parte de lo que he podido decantar: como nunca, necesitamos decir y gritar lo que por tanto tiempo hemos rumiado y tragado. Hoy no son las palabras, es el silencio lo que violenta.

Al preguntarme por el rol de la psicoterapia y del mindfulness en este contexto, la respuesta no es inmediata, ni obvia. Primero porque es necesario comprender lo que ocurre, más allá de la alteración en nuestras rutinas y en nuestro bienestar. En este intento, salí todos los días a la calle durante un tiempo… viví la alegría de la unión, la violencia de la represión… y volvía a casa llena de preguntas y algo confundida.

Sí, es la caída de las grandes y violentas estructuras (¡Viva por eso!), pero también algo de ellas está dentro de mí, de todos. Se hace necesaria la creación colectiva de nuevas distinciones, de nuevas y más creativas definiciones, para integrar y para avanzar. Esto nos tomará tiempo.

En segundo lugar, mindfulness: «atención el momento presente con una actitud de aceptación»…»aceptación…» Sí, entre quienes hemos estudiado el tema, sabemos de la clásica aclaración: «aceptación no es resignación». Aun así, disculpen colegas, hablar de aceptación me parece una invitación violenta para Latinoamérica, para la gente que en la sangre conoce el dolor histórico de la invasión y la represión.

En Estados Unidos una compañera de estudios me consultó: «Es difícil llevar mindfulness a las comunidades latinas ¿Es porque viven menos la espiritualidad?» … Ella no tiene por qué saberlo…pero nosotros sí. Nuestra espiritualidad ha sido violentada por siglos, defendida por comunidades olvidadas por el Estado y por gran parte de la población que quiere vivir «en normalidad»… Pero esa normalidad no se sustenta.

Es posible que cambien algunas formas, pero seguimos siendo una pieza dentro de una máquina mayor…de un sistema organizado por pocos en beneficio de esos pocos…ya lo gritamos en las calles. Varios han acusado a mindfulness de ser una herramienta del capitalismo para cuidar la producción: si estás feliz, si no te estresas, si regulas la ansiedad, si aprendes a pensar positivo…el capitalismo podrá seguir contando contigo para un feliz crecimiento! La acusación no es nueva. Y está llena de sentido.

¿Y cuál es la propuesta?

Vamos, por favor, más y más allá de la meditación que ha sido tragada por el sistema: el mindfulness de la relajación, del no estrés, del sentirnos mejor, del bienestar individual.

Pasemos por ahí si se necesita, pero no nos quedemos allí. El dolor de espalda no es sólo la mala postura frente al computador, el estrés no es sólo porque no supe organizar mis tiempos, el cansancio no es sólo porque no sabemos respirar, nuestra dispersión atencional no es sólo porque no estamos medicados, etc….

No se trata de centrarse en un@ mism@ y atender lo que me pasa, se trata de lo que nos está pasando…No es sólo atender al momento presente, es la Historia en todos sus tiempos: lo que nos han hecho olvidar, lo que nos roban y lo que nos hacen soñar. Porque sí, incluso lo que soñamos no está en libertad. Que nuestra aceptación esté al servicio de la consciencia, que la consciencia esté al servicio de la acción transformadora, y que la acción transformadora esté al servicio de la comunidad que somos.

Antonia Roco
Ps. U. de Chile



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